domingo, 21 de octubre de 2012

Cómo lograr el equilibrio con “los cuatro acuerdos”

 
Sé impecable con la palabra:
Las palabras son herramientas de creación, y también de destrucción. Hay palabras que no deben ser olvidadas en el día a día, y hay palabras que debemos evitar decir, algunas de manera constante y otras según la situación. Debes recordar que las palabras pueden herir, y también pueden salvar, ya sea que las digamos a alguien, o también que las digamos (o las pensemos) a nosotros mismos. Al respecto, Ruiz dice: "Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA".

 No tomes nada personalmente:
El autor propone recordar que cada quien es el protagonista de su propia historia, y de su propia vida. Por ello, cada uno tendrá sus propios sueños, deseos, gustos y disgustos, independientemente de los demás y sus opiniones. Y, también, las acciones de los demás no tienen nada que ver contigo, o a la inversa. Por ello, no debemos tomar nada a nivel personal, sino como componentes de las historias propias o ajenas. Al respecto, Ruiz dice: "Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros... Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno".

No hagas suposiciones:
Como regla general, los humanos sociales tendemos a tomar la información e inmediatamente crear una suposición y conclusión al respecto. Pero a veces, justamente por eso, medimos las actitudes, pensamientos y conductas ajenas con nuestra propia vara, y podemos cometer graves errores. Asumir un supuesto como realidad no es ni sano ni adecuado; por ello lo mejor es consultar y asegurarnos de lo real. Sobre esto, Ruiz afirma: "La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras... e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular".

Haz siempre lo mejor que puedas:
Este último consejo se resume en una simple expresión: hacer siempre lo máximo y mejor posible. Luego, claro, debemos aceptar las consecuencias de ello. Si hemos dado nuestro mejor esfuerzo y la situación está mal, pues sabremos que no hay nada a nuestro alcance por solucionarla. Para ello, podemos aplicar los tres primeros preceptos en forma de rutina o hábito, como indica Ruiz: "Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio".
 
Autor: Anonimo.

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