viernes, 27 de septiembre de 2013

Dios no tiene la culpa


Si consideramos que aquello que nos sucede en esta vida tiene a menudo causas atribuibles a una encarnación anterior, veremos también a Dios de modo muy distinto.

Ya no lo acusaremos tan fácilmente de por qué nos sucede esta o aquella «injusticia», y por qué nos ocurre precisamente a nosotros, sino que reflexionaremos hasta qué punto el golpe del destino que nos afecta actualmente se debe tal vez a energías negativas que emitimos en el pasado y que ahora vuelven a nosotros. (…)

sábado, 23 de marzo de 2013

Lo que no sabías sobre el Papa Francisco




Es el primer Papa procedente de América Latina y el primero para Argentina

Su nombre real es Jorge Mario Bergoglio

Es el primero Papa en adoptar el nombre de Francisco. Escogió este nombre en honor a Francisco de Asís, el protector de los animales. Justo antes de la fumata blanca, una gaviota se posó en la chimenea.

El nombre "Francisco" lo acompañó en diversas etapas de su vida, de hecho, caminaba diariamente por la calle Francisco Bilbao para dirirgirse a la iglesia.

martes, 12 de marzo de 2013

9 Formas en las que tu Ego simula tu transformación personal


 Tú no estás al mando de tu transformación lúcida.  

Es tu ego*. Más educado, inteligente y digitalmente alfabetizado, que ahora más que nunca tiene las riendas de tu proyecto de vida.

A través de un sofisticado montaje, patrocinado por el acceso masivo a la información, se convierte en el impostor de quien realmente puedes llegar a ser.
Sus disfraces son tan buenos que difícilmente se puede distinguir que todas sus complejas ideas, sofisticaciones y logros son meras fachadas al servicio de una identidad adolescente, temerosa y llena de carencias.
La conspiración del ego para suplantar tu auténtica trascendencia, es el mayor engaño del que has sido sujeto jamás. 
Satanizar al ego y a sus máscaras no es nuestro estilo, pero una cosa es condenarlo y otra es dejar que su renovado intelecto psico-socio-espiritual te engañe y te haga creer que te estás transformando, cuando en realidad está puliendo las fronteras de tu limitada identidad.
Atrapado en los abismos de tu consciencia, sospechas que algo anda mal. El ego comanda tu estrategia de transformación, maquillándola con sensuales aforismos que postergan tu intento de pillarlo.